martes, 5 de junio de 2012

Ayrton Senna o Dios vestido de piloto


Tengo 27 años y ningún deporte (sí, deporte) me ha marcado tanto como la Fórmula 1, en todos los sentidos. Disfruto de cada GP como un enano, pero cuando era un crío era diferente. El Circo ha cambiado mucho (para bien y para mal) y guste o no, muchos de esos cambios se deben a un piloto... y a su muerte. Y es que no era uno más, era (y perdonad que me tome esta licencia) El Elegido: Ayrton Senna Da Silva.


Veo F1 desde que tengo uso de razón desde siempre. Recuerdo esas madrugadas que me levantaba a hurtadillas y me agazapaba en una esquina del salón con todas las luces apagadas y buscaba cualquier canal que la retransmitiera, una autonómica, una televisión alemana, me daba igual. Estoy seguro de que alguna dioptría que poseo a día de hoy se la debo a esa época.


Recuerdo a Schumi dando sus primeros zarpazos en un Benetton, Prost, Hill, Irvine, Hakkinen, Alesi, Berger, Zanardi, el bigote de Mansell... Con poco más de 5 años conocía de arriba a abajo la parrilla del Mundial, los motores y los circuitos. Era un auténtico friki del motor y ni siquiera era consciente de ello (luego me enteré de que mi primera palabra fue Renault... y no bromeo).


Hace poco volví a ver el documental Senna por cuarta vez y se me volvieron a saltar las lágrimas. Recuerdo ese Gran Premio de San Marino (Imola) mejor que cualquier Mundial de Alonso. Cuando empezaba a disfrutar del más grande, Tamburello me lo robó a más de 200 Kms/h. Las causas no están claras, lo único cierto es que tuvo mala suerte (no tenía ni un hueso roto, una pieza del coche salió disparada y le golpeó la cabeza), al igual que Ratzenberger, que murió durante la clasificación. Un jovencísimo Barrichello sí la tuvo y salió ileso de un accidente brutal ese mismo fin de semana. Desde la muerte de Ayrton la seguridad en la F1 ha aumentado tanto como perdido el espectáculo sin él en pista.


Seguiré disfrutando de sus genialidades al volante en VHS hasta que el musgo acabe con todas mis reliquias.  Pese a ser excesivamente religioso es sin duda mi héroe, mi ídolo. Un fuera de serie, capaz de llevar un coche al límite como nadie y de dar alegría a un país rendido a sus pies. Luchó contra grandísimos pilotos y contra la política de la FIA, siempre en su contra (incomprensible mover una pole en el último momento para el lado sucio de la pista, por ejemplo). Nos quejamos de Ecclestone, pero Balestre era un auténtico dictador. A mi Senna me ganó tras verlo correr una vuelta en Monte Carlo. No necesité más.


Aquí os dejo alguna de sus proezas. Bon appétit.


En su debut en el '84, con un Toleman (para nada un coche ganador) y partiendo 13º, remontó hasta el punto de que Prost tuvo que ordenar parar la carrera cuando Senna estaba a punto de pasarle. A día de hoy sería como ganar en Mónaco con un TDi. Un robo una victoria moral y en mi opinión la mejor carrera de la historia. Simplemente acojonante. Lauda le ganó ese Mundial a Alain por un punto, cosas del Karma.




El famoso choque en Japón entre Senna y Prost en el '89. Tras él, Ayrton remontó épicamente y ganó la carrera de Suzuka, dejando intactas sus opciones al título. El francés se encargó de lamerle el culo a Balestre y la FIA dictó una sentencia absurda sancionando al brasileño por saltarse la chicane.




Top Gear: Jeremy Clarkson y toda la parrilla actual del Mundial de F1 rindiéndose al más grande. Impresionante verlo pilotar en mojado, pero más aún ver como se baja de su coche para salvarle la vida a un compañero (Erik Comas). Irrepetible.


Nigel Mansell haciendo de taxista.




Schumacher llorando como un bebé.


El fatal accidente. R.I.P.


Artículos relacionados:

9 comentarios:

  1. Suscribo tus palabras... no recuerdo cuándo dejó de interesarme la F1, pero sé a ciencia cierta que fue después de que él dejase de correr. Una cosa llevó a la otra.

    Fantástica entrada, con sabor a nostalgia y a héroes de los de antes.

    Jota.

    ResponderEliminar
  2. Me permitiré añadir el comentario rosa; este grande estuvo con una de nuestras musas de la infancia!!!

    ResponderEliminar
  3. Sí, con Xuxa jajajaja!

    Muchas gracias Jota!

    ResponderEliminar
  4. Muchas gracias Jorge! La verdad es que lo he escrito con el corazón.

    ResponderEliminar
  5. chapeau! te diría que gran entrada, pero más que entrada es un reportaje cojonudo. a la altura del protagonista, que efectivamente fue grande por marcar un antes y un después. y al analizar esto a día de hoy, muchas veces se quedan en el accidente, las condiciones de seguridad y las cambios que hubo a posteriori. pero lo que determinó ese antes y después es el "entonces" que nos cuentas.

    ResponderEliminar
  6. Sí, creo que mucha gente se centra en la evolución de los coches en cuanto a seguridad, obviando las propias ideas que dió en vida al respecto. Es más, Imola cambió su trazado sin ir más lejos, cuando él mismo avisó ese mismo fin de semana de que algo malo pasaría en la misma curva en la que perdió la vida.

    Era un genio, veía cosas que el resto no llegaban ni a imaginar. Luego llegaron las limitaciones de los coches y muchas más medidas de seguridad en los mismos, pero creo que eso ensombrece lo que fue este hombre.

    Como piloto, creo que no hay duda, era el más rápido, el que mejor mantenía la calma y el que le echaba más pelotas.

    Ayrton Senna sería capaz de hacer correr a un cortacésped.

    ResponderEliminar
  7. todavia recuerdo el accidente de verlo en directo,en tele5, y el shock que fue...

    ResponderEliminar
  8. Pues no te aconsejo que veas como murió Villeneuve...

    ResponderEliminar